La historia
De “esternocleidomastoideo” a configurar pods.
En julio de 2025 no sabía programar. Un año después tengo once productos en producción, todos construidos por mí, con la IA como mentor principal. Esta es la historia de cómo pasó.
ChatGPT
El primer mentor
Donde descubrí que podía construir. Dos libros antes del primer código.
Gemini
El taller
Meses aprendiendo la máquina: Firebase, llaves, entrenar mi propia IA.
Claude
El juguete favorito
Con el que construí AMIA y casi todo lo demás. Reemplazó a mi primera consola.
Julio 2025
El salto, sin saber usar Excel
Empecé sin saber programar — ni siquiera dominaba Excel. Pero llevaba años cargando ideas que nunca tuve tiempo de construir. Vi videos, me obsesioné con lo que la IA podía hacer, y entendí que por fin tenía la herramienta para sacarlas de mi cabeza.
Primeras semanas · ChatGPT
Cosas locas, muy rápido
Con ChatGPT logré en días lo que creía imposible. Tan rápido que antes de escribir mi primera app ya había escrito dos libros: El Arte de Sanarse y Legado. La IA no me autocompletaba: me enseñaba.
Gemini · Antigravity
TrueSelf y aprender la máquina
Me mudé a Gemini varios meses, descubrí Antigravity y construí TrueSelf descargando mis ideas directo a la IA. Ahí aprendí de verdad: Firebase, llaves, cuentas, cómo entrenar mi propia IA dentro de los proyectos.
Mis hobbies, hechos software
De las listas a mano a EDGE
Llevé mis obsesiones a la realidad. EDGE, para hacer value betting con matemáticas y estadística duras — de niño hacía listas y listas a mano. Copo-Delivery, para la maestría de mi hermano. Y la app de un club de pádel en Autlán: mi primera app móvil, totalmente funcional con su panel web. El negocio no prosperó, pero la demo a mitad de plazo los enamoró.
Claude · AMIA
El monstruo que nació como hobby
Harto de los sistemas horribles de la medicina, me mudé a Claude — se volvió mi juguete favorito desde que me regalaron mi primera consola; ya la sustituyó. AMIA empezó como un experimento: transcribir el audio de una consulta y generar la nota. Hoy es AMIA Health Tech, lista para dominar LATAM.
La explosión
La mente corriendo a mil
Con todo pulido y la mente acelerada, creé por gusto: EVolve para aprender poker, OMNIS para buscar la iluminación, Provecho para Miriam y la comida en casa, PulsoMD para el ENARM, y PRIMUM, donde reentreno MedGemma 4 y Gemma 4 en RunPod para que no fallen en casos clínicos. Pasé de escuchar 'esternocleidomastoideo' a configurar pods y llaves.
La validación
Un extraño pagó por lo que construí
Un doctor, amigo de un excompañero residente, pagó 6 mil pesos para entrar como fundador de AMIA. Sentí una alegría tremenda: alguien que no me conocía validó mi producto. Ahí supe que esto era real.
Doctor-Coded
No aprendí a programar para cambiar de carrera. Aprendí para construir lo que, como médico, sabía que faltaba.
La tecnología se aprende. El dominio del problema se vive. Esa es la ventaja injusta: un cirujano que entiende qué duele de verdad, con las herramientas para resolverlo él mismo.
Ver lo que construí